Archivo mensual: marzo 2010

España sólo existe en la televisión.

My Chelsea Hotel

Hoy he visto tu bici.  Otra ciudad y otro dueño.
He recordado el segundo beso de improviso, cuando te esperaba ciega de cerveza y mediodía.
He recordado  tu mano sobre  mi mano y ambas  en tu pantalón mientras surrusubas “mira como me pones” , en un vagón atestado.
Eso es todo, no pienso en tí tan a menudo.

Hablaré de biología

Hablaré de Biología.

Leí en El País del 3 de marzo de 2010 un artículo sobre la aprobación del cultivo en España de un nuevo tipo de patata transgénica.

Informa de que uno de los problemas que encuentran los ecologistas es el riesgo que para la salud humana implican los genes de resistencia a antibióticos que lleva la patata, pues podríamos perder sensibilidad a estos.

No sé si la gamba la han metido los grupos ecologistas o los periódistas, que tampoco descuidan la oportunidad para el amarillismo, pero de cualquier modo es un alarma falsa.
Llevo 5 años estudiando Biología y aún no he conseguido elaborar una opinión clara frente a los transgénicos, así que una vez más, evitaré hacer maniqueismo y hablaré de lo que sé.

A grandes rasgos y para todos los públicos intentaré explicar las bases de este argumento.

Cuando modificamos un organismo genéticamente insertamos en su genoma los genes que al investigador le resultan interesantes, que en muchas ocasiones proceden de otros organismos.
Pongamos como ejemplo que una planta produce más almidón. Tomamos ese gen y se lo insertamos a nuestra patata. Para comprobar que nuestro gen se ha insertado en la patata como deseamos ponemos también unos genes de resistencia a antibióticos (generalmente de bacterias), que nos ayudarán a seleccionar y distinguir entre las patatas transgénicas de las que no lo son al tratarlas con antibióticos (sólo creceran las que han incorporado nuestro gen y el de resistencia a antibiótico).
Tenemos por tanto nuestra patata con el gen que produce más almidón y unos marcadores de selección, lista para ser cultivada.

Bien, ¿ cómo pueden afectarnos a nosotros cuando consumimos la patata esos genes? De ninguna forma.
Cuando consumimos cualquier alimento, vease un filete, estamos comiendo células con sus genes, y nunca de ninguna manera insertamos sus genes entre los nuestros. Y bien, es requisito imprescindible que los genes estén en nuestro genoma para que desempeñen su función y no basta que atraviesen el tracto digestivo.
Muchas de las plantas o animales que consumimos son naturalmente resistentes a fármacos o antibióticos, y nunca hemos adquirido ninguna de sus capacidades tan sólo por comerlos, ¿por qué iba a ser diferente ahora?

Cuando se habla de transgénicos se juega mucho con el desconocimiento de la genética por parte de los alarmistas, y de la buena fe, las grandes compañías, cuando intentan venderlo como la solución al hambre en el mundo. Otra revolución verde que aumentará de nuevo la producción pero que de ninguna manera acabará con la pobreza, pues no es problema de recursos sino de voluntad política, y en eso la ciencia se queda fuera.

Los argumentos ecológicos y socio-económicos para oponerse al cultivo de alimentos transgénicos son en sí mismos lo suficientemente graves como para tener que recurrir a la psicósis que genera hablar sobre la salud humana, que además, como en este caso, empaña el movimiento.

Yo por mi parte seguiré estudiando y leyendo aquí y allá, que nadie tiene la verdad y algunos van sobrados de mentiras.
Y como recomendación, ¡ojo! Nos las comemos con patatas.