Archivo mensual: diciembre 2009

Tres, dos, uno. Así de sencillo.

Le reconoció nada más entrar por la camisa.
Entró sólo en el bar donde los martes tocan jazz.

– Álvaro,¡cuánto tiempo!- le abrazó
– Sí que sorpresa. El saxo es un amigo,ibamos a tomar algo después- mintió

Eran amigos desde el instituto y hubo un tiempo en el que quedaban sin excusa para follar.

– Llevas la misma camisa que…
– Sí, que siempre

Bebieron durante el concierto con los nuevos amigos de ella y rieron con sus historias de viejos amigos.

Sin comentar el destino se subieron en el mismo metro y caminaron hacia el hostal de Rosa.

-Rosa bonita, la de siempre
-Hombre Álvaro! no pensé que volverías, sigues igual.
-Es por la camisa

Ya en la habitación fingieron interesarse por los últimos años.

– Me casé, pero resultó ser un gilipoyas que me pilló floja. Y tú, ¿qué has hecho tanto tiempo en el sur?

No pudo escuchar la respuesta entre sus piernas.
Sus cuerpos eran viejos conocidos y no había lugar para formalismos.
– En tres, dos, uno te correrás y yo contigo…

-¿Me has echado de menos?- dijo mientras encendía un cigarro
– No. Ni tu a mí. No te pongas ñoño ahora
– Tienes razón, es por el viaje que ando desubicado
-Cuentame, ¿qué tal por el sur?
– Me enamoré. Como nunca Lucía, te lo juro. La quise traer aquí conmigo o al fin del mundo, pero tenía novio y me jodio medio año.
Era tremenda. Tendrías que verla, tenía un lunar aquí..
– ¿Como este?
– No, pero este tampoco está mal…

Chupó el lunar, chupó el ombligo, el pecho y vuelta a sudar.

Era la hora de comer y en la boca del metro un hasta otra.

Madrid se incendia cada tarde

Por la ventana del séptimo ve Madrid arder
Teme que, de tanto desearlo, la ciudad haya empezado una espontánea combustión.
Resulta que Madrid se incendia cada tarde si se mira desde el norte.
El sol que se pone quema la modernidad alta y metálica recién estrenada.
Los últimos pisos de los edificios chillan amarillos y naranjas,
los trabajadores se ciegan voluntariamente mirando al sol,
mientras él, en la distancia y altura, disfruta del incendio
Arde Plaza Castilla , arde la Castellana….

A+B

Las farragosas reacciones de la clase de bioquímica le resultaban insultantes, por sencillas, comparadas con su desastre interior.

A + B = C -anunciaba la pizarra

“Si la vida respondiera a estos axiomas yo no tendría estas ojeras”

A + B = C ( o no ) – anotó en su cuaderno

Sólo eran las 11.30 y ya no creía en la ciencia.

Llena de sueño

Llena de sueño atravesó el mediodía que entraba por la ventana del comedor.
No estaba enferma ni se había quedado dormida, sencillamente hoy no iría.
La costumbre la llevo a intentar elaborar una excusa creible, pero abandonó pronto la idea, tan pronto como entendió que tal vez mañana tampoco se pasaría por la oficina.
No le pasaba nada.
Durmió hasta tarde convencida de que esa era la última forma de rebelión que le quedaba.