Archivo mensual: octubre 2009

Otra naranja mecánica

Llevaba meses evitando esa canción.
Contaba hasta diez del derecho y del revés cuando alguien la canturreaba, cambiaba de emisora al primer acorde y temblaba sólo de pensar que algún día no la podría evitar.
La vida la torturaría en una habitación sellada con altavoces que reventarían al tiempo que su pecho.
Eso era, no quería ser una naranja mecánica.

Grabó un disco de once canciones. La misma una y otra vez.
LLenó el depósito y arrancó.
Subió el volumen hasta que pudo sentir como retumbaban sus pies bajo el acelerador y tomó la m-30.
Cantó y lloró.
LLoró más.
LLoró hasta reventar, hasta que no hubo más que llorar.
Para cuando regresó al mismo punto de la circular aquella música no le decia nada.

Era indiferente.
Por fín era libre.

Alicia cogió frío

Alicia cogió frío en una de esas tardes soleadas de marzo que confunden a quien espera la primavera.
Es agosto y aún no lo ha soltado.
En Alicia habita el invierno.

Mientras sea de día

Me dejo caer en letras ñoñas por el día para sobreponerme a los atracones de existencialismo nocturno.
Haciendo callo cada noche en mi consideracición de la condición humana.

Es fácil la bajada a los infiernos de mano del extranjero, el astillero o Andrés Hurtado.
Tan fácil como pasear por Santa María o el rancio Madrid, que es todo lo mismo. Escenario que los cuatro habitamos, donde nunca pasa nada, porque nada ha de pasar.

Cierro los libros, me pinto los labios y me pierdo entre los demás.

No intuirás en mí la certeza de la inutilidad cuando te hable de sueños o te regale una sonrisa.
No al menos mientras sea de día.

He dejado la carne

He dejado la carne, toda.
Me dedico ahora a lo eterno del hombre,
Cine o poesía,
nacida para perpetuar al hombre muerto.
No decepciona.

No huyo del hombre,
No huyo de su sexo,
Huyo de su mentira de eternidad,
su lucha contra el tiempo.

He dejado la carne.
Toda.

Busco entre las horas

Bienvenidos a este espacio que le robo al tiempo para las palabras.
Basicamente son reflexiones cotidianas y sentimientos que escribo muy de vez en cuando sin mayor pretensión. No por alivio ni desahogo.

Entre las horas busco belleza y a veces encuentro la palabra precisa.

Gracias de antemano.