Sería la ciudad amarilla, el cielo sucio de esta tierra seca.
Sería decir maldita ciudaz Madriz entredientes para que me oigan.
Sería gritar “Tú cabrón ¿qué haces?” por estas autopistas céntricas que llaman calles.
Sería cegarme, como siempre desde el norte, con los reflejos de la ciudad que arde cada tarde.
Me pregunto, ¿qué coño echaba yo de menos?

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Sudo acracia…y me huelen.

Difunción:

1. Difundir o morir.

Oportunamente colgare el link del rollo que soltó Agustín García Calvo hace unos días en sol. No es un discurso nuevo, de hecho a la acracia le sobran  años, pero ese viejo parecía el más jóven. http://librosdeagustingarciacalvo.blogspot.com/2011/05/asamblea-de-la-puerta-del-sol.html 
Y con esto se me ha visto el plumero.

ETA es un recurso literario de periodistas sin noticias.

En este frío enero conservo la memoria del verano.
Has de volver antes del deshielo.

A pesar del frío.

Me he bajado cuatro paradas antes y he caminado a casa.
A pesar del frío.

Monopolizando el viento en La Ciudad vacía, que me deja, unos labios acuchillados, sin tiempo para bersarte
y unas medias lunas rojas en las palmas ateridas, de unas uñas tal vez demasido largas.

La certeza de estar viva llega a tres minutos de acabar el día.
El resto fue trabajo.

Y ahí estabamos.
Él creyendo iluminarme con el brillo del que de todo está de vuelta (“cuatro historias y en el bote”)
Ella, caritativa ofreciendo su cuerpo joven (“este nunca se las ha visto tan gordas”)
El favor era propio y no mutuo.